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jueves, 23 de diciembre de 2010

Alvin Toffler y la Globalización.

UN MUNDO DESPREVENIDO

Alvin Toffler. La revolución de la riqueza (2006). Páginas 127, 128.

En 1900 se celebró en París la entrada del nuevo siglo con una Exposición Universal dedicada al progreso, y el periódico Le Figaro, conteniendo apenas el entusiasmo, cacareó: “¡Qué afortunados somos por vivir este primer día del siglo XX!”. Una de las causas del su entusiasmo era el avance del mundo, yal como lo entendían las naciones ricas, hacia la integración económica mudial, un proceso racional que, a través de los cambios territoriales y de las relaciones políticas, haría florecer las economías.

Como los auténticos creyentes de la actual globalización económica, los economistas hablan entusiasmados del modo en que el mundo se ha ido uniendo progresivamente con pernos y grapas. El comercio exterior, en términos porcentuales de la producción mundial, había crecido casi nueve veces entre 1800 y 1900, una parte del cual iba hacia las colonias de Asia y África. Cualquiera que proyectase esas tendencias hacia adelante, habría llegado a la conclusión de que el proceso de globalización económica se habría completado mucho antes del año 2000. Pero las tendencias no duran indefinidamente, al futuro no se llega en línea recta y el mundo no estaba preparado para lo que ocurrió a continuación.

A los catorce años de la Exposición Universal, las “grapas” o “pernos” se soltaron, y el matadero de la Primera Guerra Mundial interrumpió violentamente los flujos del comercio y capital. En 1917 llegó la Revolución bolchevique; en los años treinta, la Gran Depresión; la Segunda Guerra Mundial en 1939.1945; la toma del poder por los comunistas en China, en 1949m ym desde la década de 1940 a la de 1969, las sucesivas descolonizaciones de la India, África y Asia.

Todos esos acontecimientos, junto con la profusión de otros más pequeños y menos visibles, hicieron añicos tratados comerciales establecidos desde mucho antes, estimularon el proteccionismo revanchista y provocaron violencia e inestabilidad, desanimando el comercio transfronterizo, la inversión y la integración económica. En resumen, el mundo atravesó medio siglo de desglobalización.


MÁS CAPITALISTA QUE TÚ

Alvin Toffler. La revolución de la riqueza (2006). Páginas 128, 129.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, con su base industrial intacta, e incluso fortalecida por la guerra, necesitaba mercados para exportar sus productos y, sobre todo, su capital. El mundo estaba hambriento de productos estadounidenses, a menudo los únicos disponibles.

Por otra parte. La tecnología avanzada hacía más barato y fácil servir a mercados más grandes que los mercados nacionales. Convencidas de que la reintegración económica mundial serviría a sus propósitos, al tiempo que fomentaban el crecimiento general de la economía, las élites estadounidenses se dedicaron a crear mercados transfronterizos mediante los que atravesar bienes, capital, información y conocimientos que podían circular nuevamente con un mínimo de fricciones. Y la forma adoptada entonces fue la de una cruzada ideológica por la reglobalización.

En fecha tan reciente como 1990, vastas regiones del mundo seguían esencialmente cerradas al intercambio no conflictivo de bienes, monedas, personas e información. Solo mil millones de personas vivían en alguna forma de economía abierta. Pero hacia 2000, según algunos cálculos, esa cifra había aumentado hasta cuatro mil millones.

Solo China, con más de mil millones de personas, se comprometió con el “socialismo de mercado”, quizá mejor definido como “capitalismo social”, y abrió sus puertas a las fábricas extranjeras, a los productos y al dinero. La Rusia poscomunista alentó la inversión extranjera. La Europa oriental y algunas antiguas repúblicas soviéticas del Cáucaso y Asia Central la siguieron. Buena parte de América del Sur, incentivada por Estados Unidos y liderada por Chile y Argentina, desreguló, privatizó, invitó al capital de Wall Street y se convirtió durante una época en “más capitalista que tú”.

También las monedas, como hemos visto, dejaban progresivamente sus países de origen. Se expandió la dimensión espacial no solo de las empresas gigantescas, de la implantación mundial, sino también de otras firmas pequeñas, incluso empresas de aldeas remotas, fundadas con microcréditos y conectadas a internet, lo que estimuló una vez más el ensueño de una economía mundial plenamente integrada, una economía en la que no quedase fuera de su alcance ninguno de los quinientos diez millones de kilómetros cuadrados de la superficie de la Tierra. Los reglobalizadores estaban encantados.


AUTÉNTICOS CREYENTES

Alvin Toffler. La revolución de la riqueza (2006). Páginas 132, 133, 134.

Hoy día se da una difusa –ciertamente, mundial- controversia sobre los beneficios y costes de una mayor integración transfronteriza. Una cosa está clara: la vida es injusta, y la integración económica y sus consecuencias espaciales no proporcionan un “terreno de juego en igualdad de condiciones” (un concepto metafísico, carente de existencia real).

No hace falta repetir todos y cada uno de los argumentos sobre los costes y beneficios de ampliar la dimensión espacial y las economías en proceso de mundialización. Incluso identificar con precisión los pros y los contras es más complejo de lo que parece. El economista húngaro András Inotai, director general del Instituto de Economía Mundial de Budapest, ha analizado las ventajas y los inconvenientes para los países que se han unido a la Unión Europea. Sus palabras también son aplicables a la integración económica a escala mundial.

En referencia a los dos fundamentos profundos examinados hasta aquí, Inotai señala que “los beneficios y las pérdidas no se distribuyen de manera uniforme en el espacio” y que los resultados “difieren también en el tiempo”. Según observa, las ganancias o pérdidas a corto plazo pueden, a largo plazo, convertirse en lo contrario. Algunos réditos o pérdidas están aquí y ahora; otros están espacialmente aquí, pero no ahora, y hay otros que están ahora, pero no aquí.

De uno y otro lado, estas complejidades se ven reducidas a eslóganes de pegatina. Las publicaciones a favor y en contra de la globalización amenazan con inundarnos: solo el motor de búsqueda Google recoge más de un millón y medio de documentos relevantes. Un estudio de cuarenta importantes periódicos y revistas efectuado en 1991 por Newsweek encontró 158 artículos sobre “globalización”, que en 2000 se habían convertido en 17.638.

Con semejante interés, es fácil señalar los males de la globalización, y lo sigue siendo, de todos estos males. De corrupción, está hasta las cejas. Daños ecológicos ingentes. Descarada represión de los disturbios sociales.

Y, no obstante, estos aspectos negativos han de sopesarse frente al hecho de que China se ha integrado sistemáticamente en la economía mundial y, según The Ecomonist, hacia 2001 había utilizado capital mundial para ayudar a sacar a doscientos setenta millones de campesinos de pobreza extrema.

Pese a todo, las fuerzas a favor de la globalización, con el entusiasmo algo decaído por las críticas y por la actual debilidad de la economía mundial, siguen siendo optimistas a largo plazo. Algunos creen religiosamente que nuestro destino es la globalización total: sean cuales fueren los traspiés y pasos hacia atrás, al final triunfará, conectando no solo a todas las personas, sino también todos los lugares.

Estos verdaderos creyentes afirman que 1) ningún país dará la espalda indefinidamente al asombroso potencial de la globalización para elevar los niveles de vida; 2) que nos enfrentamos a nuevos problemas que no pueden resolverse sin ella, y 3) que las nuevas tecnologías la facilitarán cada día más.

A lo que los escépticos podrían responder que 1) los beneficios de la paz también podrían ser asombrosos, pero se han desperdiciado repetidamente; 2) que no todos los problemas se resuelven, y 3) que la historia está llena de contratecnologías desarrolladas para “desfavorecer” lo que tecnologías anteriores favorecían.

La reglobalización también podría chirriar, hasta detenerse en algún momento, si los precios del petróleo siguieran subiendo por las nubes mientras bajan las reservas; si las alianzas estabilizadoras se desmoronasen; si se extendiera un renovado proteccionismo comercial; o si cada contenedor, cada empaque y cada persona que atraviesa una frontera debe ser inspeccionado más atentamente a causa del terrorismo, el temor a una epidemia o por otras razones.

Así pues, la auténtica pregunta que gravita sobre nosotros es la siguiente: el impulso hacia la reglobalización, que dura ya décadas, ¿ha hecho una breve pausa para tomar aliento? ¿O de pronto está a punto de dar marea atrás? A pesar de la mayor movilidad de las fábricas t de la IED, de internet y el ciberespacio, de los desplazamientos masivos de la gente, ¿estamos a punto de sufrir otro giro histórico, pasando de la reglobalización a la desglobalización?

Pero esa no es toda la historia (o la real).


IMPULSOS REGRESIVOS

Alvin Toffler. La revolución de la riqueza (2006). Páginas 135, 136, 137.

Pocas palabras en los últimos años han generado tanto odio y controversia en el mundo como “globalización”, y pocas han sido usadas de forma más hipócrita y, por todas partes, ingenua.

Para muchos detractores de la globalización, el auténtico objetivo de su ira es Estados Unidos, el cuartel general mundial de la economía de libre mercado.

El impulso de Estados Unidos en las últimas décadas por globalizar (o, más precisamente, por reglobalizar) la economía mundial también hace ordenar una bandera falsa. Sucesivas y distintas administraciones estadounidenses, y especialmente la del presidente Bill Clinton, predicaron una letanía al mundo. El denominado “consenso de Washington” sostenía que la globalización más la liberalización en forma de privatización, desregulación y libertad de comercio, aliviarían la pobreza y desarrollarían la democracia y un mundo mejor para todos.

Favorables o contrarios a la globalización, los ideólogos suelen unirla a la liberalización, como si ambas fuesen inseparables. Pero los países pueden globalizar su economía sin necesidad de liberalizar y, por el contrario, los países que li9beralizan pueden vender sus empresas estatales, desregular y privatizar su economía sin entrar necesariamente en la globalización. Nada de ello garantiza que, a largo plazo, los beneficios de la macroeconomía fluyan hacia la microeconomía, en la que la gente vive de verdad. Y nada de ello garantiza la democracia.

Ahora está perfectamente claro que ambos bandos de la guerra ideológica sobre la reglobalización han sido perfecta y deliberadamente poco claros.

Así, la página web de un movimiento de protesta que ha promovido una campaña incesante contra la globalización enumera “acciones” en Hyderabad (India), Davos, Porto Alegre, Buenos Aires, Washington y Barcelona, así como otras en Nueva Zelanda, Grecia, México y Francia. Los manifestantes rodearon a los líderes mundiales en los lujosos hoteles de sus numerosas reuniones internacionales, desde Seattle hasta Génova, o les han obligado a buscar refugio en las localidades remotas y a llamar a las fuerzas de seguridad para mantener el orden público. En la actualidad, a quienes protestan, se les invita a reunirse con dichos líderes, lo que ha quitado algo de efervescencia al movimiento.

Sin embargo, no pasa desapercibido que buena parte de toda esta actividad supuestamente “antiblogalización” está coordinada por páginas web de internet interconectadas, una tecnología propia e intrínsecamente global. El impacto político del movimiento procede, en gran parte, de la cobertura televisada difundida vía satélite por sistemas globales. Muchas de las exigencias de estos grupos –por ejemplo, tratamientos contra el sida más baratos- solo se pueden lograr a través de las empresas globales vilipendiadadas por los manifestantes, que usan ordenadores fabricados por otras empresas globales. La mayoría de los manifestantes no podrían acudir en avión a sus manifestaciones sin líneas aéreas globalmente asociadas, que dependen de sistemas de reserva globales. Y el objetivo de muchos de los manifestantes es crear un movimiento que tenga impacto global.

De hecho, los movimientos se han fragmentado en numerosos grupos, a menudo efímeros, con objetivos vertiginosamente distintos, desde la eliminación del trabajo infantil hasta prohibir el tabaco o proteger los derechos de los reclusos transexuales. Unos cuantos son ingenuos anarcolocalistas que glorifican la supuesta autenticidad de la vida cara a cara en aldeas preindustriales, olvidando oportunamente la falta de intimidad, el sexismo y a los tiranos reaccionarios e intolerantes que tan a menudo se encuentran en las verdaderas aldeas. Otros son románticos que preconizan el retorno a la naturaleza. Y otros son ultranacionalistas identificados con movimientos políticos neofacistas y antiinmigrantes, que odian a Estados Unidos y la Unión Europea. Pero, de hecho, muchos otros no son en absoluto “antiglobalización”, sino “contraglobalistas”.

Estos contraglobalistas, por ejemplo, apoyan decididamente a las Naciones Unidas y a otros organismos internacionales. Muchos anhelan ver algo cercano a un gobierno mundial único, o al menos un gobierno global mejor y más fuerte, tal vez financiado por un impuesto global. Pero lo que quieren muchos de ellos son medidas enérgicas contra las empresas globales y las finanzas globales, a las que culpan de la explotación de los trabajadores, la degradación del medio ambiente, el apoyo a gobiernos no democráticos e infinidad de otros males.

Los “antis” son los que hacen más ruido, pero aunque todos los manifestantes anti y contraglobalización que cantan y desfilan se escabulleran furtivamente en la noche, el avance de la reglobalización económica tal vez esté obligado a ralentizarse o a detenerse en los años inmediatamente venideros. Hoy día se vislumbran poderosos factores que podrían detener la extensión continua de la dimensión espacial y hacer que incluso los antiglobalizadores lo lamentaran.

lunes, 26 de abril de 2010

Literatunomanía

Por Antonio Alonso.


Actualmente, un compendio de literatura universal puede pesar 500 kilos o 40 gramos. El almacenamiento digital de los libros, y su distribución en forma de E-books y audiolibros, ha hecho de la lectura una constante en la cultura digital.

El E-book o libro digital representa, más que un acercamiento de las nuevas generaciones a la lectura o una forma de facilitar la distribución de los libros, una de las primeras formas evolutivas de éste recurso. Esto no quiere decir que el libro físico vaya a desaparecer, pues hay muchas cosas detrás que lo impedirán, ya sea la cantidad de empleos en juego o esa sensación de tener el libro en las manos, hojearlo, olerlo. Con esto último ocurre un fenómeno indescriptible.

El libro digital será un elemento clave para la educación y la profesionalización. Tenemos de entrada manuales (de programas de computadora, de cocina, de mecánica, etcétera), también hay material que se genera en las escuelas (ensayos, reportes, investigaciones), por último los libros de teoría y de literatura (del autor que sea sobre el tema que sea). La forma de distribución es la internet y la vía persona-persona para compartir archivos. La forma de visualizar puede ser en diapositivas, en documento de texto, audiolibro, o en los programas especiales que dan a las páginas la textura de una hoja de libro, incluso al momento de pasar de una a otra.

Hace un par de meses, fue publicado un video en la Internet en que se anuncia un producto llamado Book, del que se dice “es un dispositivo bioópico de entretenimiento, no utiliza batería ni conexión a internet, por lo que puedes usarlo donde quieras el tiempo que quieras”. La frase no sólo resume la batalla en que se defiende y promueve al libro, sino sus ventajas sobre el libro digital.

Además de estas plataformas, hemos visto historias llevadas al teatro y al cine. Hay quienes se niegan a creer que los videojuegos tienen una historia, mucho menos creer que tengan una filosofía o representaciones de y casos reales, sin embargo también se basan en libros y hay videojuegos de los que se hacen libros. Este recurso interactivo con la historia, en que podemos decidir lo que va a pasar, podemos considerarlo como la segunda forma evolutiva del libro.

Podemos plantear una tercera y cuarta forma y creer que estamos cayendo en ciencia ficción, aunque no por eso serían imposibles. Si cualquier persona es capaz de escribir un libro, cualquier plataforma es digna de representarlo.

De acuerdo con el avance tecnológico, dentro de cualquier distancia temporal, ya habría estudios sobre la reprogramación del cerebro; algunos futurólogos comentan que, incluso, podríamos hasta conectarnos a internet y actualizar nuestras bases de datos con esa información que necesitamos. Es posible que, al momento de nacer, haya información que el ser humano ya tenga programada, por lo que no debe descartarse lo básico de la literatura universal en esa versión 1.0 del software del cerebro humano.

Para cuando alcancemos a ver la cuarta forma del libro, nos daremos cuenta de que no es algo distinto de un fenómeno que ocurre hoy. El libro con palabras digitales seguirá existiendo aunque no será necesario y el de palabras impresas será escondido como un tesoro. Tendremos posiblemente la capacidad de crear mundos digitales, representaciones virtuales de las historias que hoy nos están contando los libros, vivir en ellos, interactuar casi físicamente con los personajes, platicar con ellos, visitar regiones inexploradas, conocer personajes históricos, pelear en batallas épicas e incluso viajar al espacio sin la necesidad de una nave. Mundos así ya son comercializados por empresas como Konami, Capcom, Electronic Arts, Microsoft y Blizzard.

Según la ciencia ficción, hay dos tipos de futuro; recién hablamos del futuro bueno, el utópico, el del avance tecnológico. Es una tendencia poco recurrida hablar del futuro de la sociedad agonizante, del mundo destruido, “apocalíptico” según los críticos.

A menos que exista una computadora que funcione, el E-book desaparece; el libro físico escasea y se convierte, para pocos, en una forma de salvación. La película “The book of Ely” (El libro de los secretos, 2009), representa esto de forma más drástica al suponer que en todo el mundo sólo queda un libro, aunque tiene el poder de reconstruir a la humanidad, está escrito en código Braille y se trata de una Biblia. Al final se revela que con una imprenta Gutenberg, la única imprenta que funciona, reproducen el libro.

Podemos estar seguros de que los libros, como los conocemos hoy, no cambiarán por lo menos durante diez generaciones. También, habrá gente que seguirá escribiendo, que es lo más importante, ya sea en blogs, páginas de internet, revistas, en sus diarios o sus propios libros.

Como conclusión, cabe recordar algo a quienes están en contra del libro digital: de ninguna manera desaparecerá el libro físico, pero el libro digital debe ser aceptado como una fuente válida para la elaboración de cualquier trabajo considerando su creciente recurrencia, considerando que para descargarlos se paga una suscripción o un impuesto a las editoriales y librerías electrónicas que los distribuyen y considerando que, desde febrero de 2002, la International Standard Book Number (ISBN) a través de su manual de usuario reconoce los libros electrónicos como sujetos de código ISBN.

jueves, 8 de abril de 2010

FORO ECONÓMICO MUNDIAL: REPORTE GLOBAL DE TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN 2009-2010


Consulta Mitofsky, 28 de marzo de 2010.



Suecia encabeza el informe sobre Tecnologías de la Información y la Comunicación (ICT) que este viernes lanzó el World Economic Forum (WEF en sus siglas en inglés), un listado 2009-2010 que evalúa mal a los países latinoamericanos, todos ubicados a partir del puesto 40.

El estudio del WEF analizó a 133 economías de todo el mundo, con el objeto de medir el impacto de las ICT sobre el proceso de desarrollo de sus economías y la compatibilidad de estas naciones.

Suecia, que obtuvo una puntuación de 5,65 en este ranking, es seguido en el top ten por Singapur (5,64), Dinamarca (5,54), Suiza (5,48), Estados Unidos (5,46), Finlandia (5,44), Canadá (5,36), Hong Kong (5,33), Holanda (5,32) y Noruega (5,22).

Los retrasados países latinoamericanos recién aparecen el la medianía de la tabla del WEF, en la posición 40, donde Chile fue evaluado con 4,13 puntos, seguido de Puerto Rico Puerto Rico en el puesto 45 (4,07), y Costa Rica en el casillero 49 (3,95).

El país latinoamericano peor evaluado es Bolivia, en el puesto 131, la antepenúltima posición del ranking, tras una puntuación de 2,68.

Uruguay y Panamá, dos de las economías más estables de la región, afloran juntos en este ranking, en las posiciones 57 (3,81) y 58 (3,81), respectivamente.

Más atrás aparecen juntos Colombia y Brasil, en las ubicaciones 60 (3,80) y 61 (3,80), respectivamente.

El reporte es producido por el Foro Económico Mundial en cooperación con Insead, la escuela de negocios líder a nivel internacional, en el marco de Las Redes Competitivas del World Economic Forum; el Programa de Sociedad industrial para tecnología de información y la industria de telecomunicaciones.


Lea el informe completo del WEF.

jueves, 25 de febrero de 2010

Bioética: Filosofía del siglo XXI

Descargar archivo.


Los retos de la sociedad contemporánea, el uso indiscriminado de una tecnología contaminante y caduca, la brecha cada vez más grande entre países ricos y pobres han provocado el ahondamiento en el ámbito de la bioética, cuya finalidad es la protección de la vida. Arnoldo Kraus apunta en este ensayo la urgencia de fortalecer el pensamiento y la acción bioéticas como garantía para la preservación de la vida en nuestro planeta.

Para muchos, la bioética se ha convertido no sólo en una forma de vida sino en una condición de vida. Superviviencia es quizás el término que mejor resume los avatares incluidos en la agenda de la bioética. Sus peldaños son conocidos: dignidad, justicia, libertad, preocupación por “el otro”, calidad de vida y autonomía son algunos de esos cimientos. Las amenazas que pueden derruir el edificio de la ética también son conocidos: intolerancia, aplicación inadecuada de la tecnología, ineptitud de la inmensa mayoría de los políticos, mal uso del poder y fanatismo, son, inter alia, los vigentes. Tras el fracaso de los modelos que rigen a la humanidad lo único que podría detener la destrucción del ser humano y de la Tierra es la bioética, sobre todo, la bioética laica. Con frecuencia se repite, y es cierto, que la bioética es la filosofía del siglo XXI.

Aunque sea una idea que a muchos disguste, las amenazas sobre nuestra condición como personas y como inquilinos de la Tierra deben mirarse a partir del escepticismo y no del optimismo. No por serendipia, sino por necesidad, el libro que siembra las bases de la bioética, y que se encarga de preguntar acerca del futuro de la humanidad está dedicado a Aldo Leopold.

Leopold, precursor de la ética de la Tierra, afirmó en la década de los cuarenta del siglo XX que “el hombre era el cáncer de laTierra”. No se equivocó: somos el cáncer de la Tierra. Van Rensselaer Potter, fundador de la bioética, publicó, en 1971, Bioethics. Bridge to the future. La dedicatoria dice: “Este libro está dedicado a la memoria de Aldo Leopold, quien anticipó la extensión de la ética a la bioética”.

Las reflexiones que siguen al reconocimiento son interesantes. Provienen del libro más importante de Leopold, A Sand County Almanac (Almanaque del condado arenoso), texto que transformó la ecología en ciencia y que sirvió de base para crear el Día de la Tierra. Entresaco algunas ideas:

Las primeras éticas se dedicaban a las relaciones entre los individuos; el Decálogo de Moisés es un ejemplo. Tiempo después la ética se dedicó a estudiar las relaciones de los individuos con la sociedad… Hasta ahora no existe una ética que se consagre a estudiar las relaciones del hombre con la Tierra y con los animales y las plantas que crecen en ella… La ética puede ser considerada como una guía para afrontar situaciones ecológicas nuevas o intrincadas… Los instintos de los animales pueden servir de guía para que los seres humanos puedan hacer frente a esas situaciones. La ética es posiblemente un tipo de instinto comunitario en construcción.

Han transcurrido casi cuatro décadas desde la publicación del libro de Potter y casi siete desde que Leopold advirtió del peligro que representa el ser humano para la Tierra, y por inferencia, para él mismo. En ese tiempo, la mayoría de los señalamientos de ambos, y de muchos eticistas han sido insuficientes para impedir el deterioro del globo terráqueo y para repartir las bonanzas de la tecnología. No es necesario ser pesimista para saber que la salud de nuestra casa, la Tierra, ha empeorado desde entonces. No es tampoco indispensable ser científico para cuestionar algunos logros de la ciencia y de la tecnología, tanto a nivel individual como social.

Lo que sí es necesario cuestionar es el uso inadecuado y exagerado de la tecnología. Cuestionar para revitalizar la vieja idea de Albert Einstein, quien, palabras más, palabras menos, advertía que “la única vía para detener el crecimiento inadecuado de la tecnología es la ética”. Junto al cuestionamiento einsteiniano es menester pensar en los usos y en las prioridades del conocimiento. Sin duda fueron esas preguntas las que motivaron a Potter a incluir en su viejo pero no tan viejo libro el capítulo intitulado “Conocimiento peligroso: El dilema de la ciencia moderna”.

Es evidente que el conocimiento científico es imparable. En ese sentido, es, en ocasiones, motivo de preocupación el hecho de que no todos los científicos se pregunten si todo lo que se estudia es útil o prioritario, o si tiene o no sentido seguir realizando determinados experimentos. Por su parte, los eticistas saben que la ciencia carece de límites, de ahí que suelan preguntarse hasta dónde es ético y lícito investigar “todo lo que se desee”. El reto se sintetiza en dos preguntas: ¿Cómo pueden conciliarse las posturas éticas y científicas con respecto al uso, al valor y a los límites del conocimiento?, y, ¿es realmente neutra la ciencia? Me recargo en el doctor José Narro para responder.

En octubre de 2009, el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México dijo, al recibir el Premio Príncipe de Asturias: “La modernidad debe traducirse en mejores condiciones para los excluidos de siempre. El verdadero saber no es neutro, debe estar impregnado de compromiso social”. En las caras de los excluidos de siempre, es donde el conocimiento y la ciencia deben estar impregnados de compromiso social, y no sólo ser fuente de bonanzas y espejo de la testarudez de quienes suelen manipular y malusar el conocimiento. De lo mismo hablaba Potter en 1971:

La humanidad requiere urgentemente una nueva sabiduría que provea el “conocimiento de cómo usar el conocimiento” para la supervivencia del ser humano y para mejorar su calidad de vida. Esta sabiduría como una guía de acción —el conocimiento de cómo usar el conocimiento para el beneficio social—podría llamarse la Ciencia de la supervivencia, requisito indispensable para mejorar la calidad de vida. Propongo que la ciencia de la supervivencia deba ser construida a partir de la biología, la cual deberá expandirse por medio de algunos elementos de las ciencias sociales y de las humanidades con énfasis en la filosofía en el sentido estricto, es decir, “amor por la sabiduría”. Una ciencia de la supervivencia debe ser más que una mera ciencia, por lo que propongo el término bioética para enfatizar los dos ingredientes más importantes para adquirir esa nueva sabiduría que tan desesperadamente necesitamos: conocimiento biológico y valores humanos.

El mensaje de Potter es claro: vincular conocimiento biológico con valores humanos. Es decir, mirar al ser humano desde la óptica de la ética. Es decir, atraer a la discusión de las ciencias las palabras adecuadas que cuestionen las formas inmorales en las que se sustenta el poder omnímodo. Justicia, dignidad, libertad, calidad de vida y uso correcto de los recursos generados por la tecnología son algunos de esos principios.

Recurro a la literatura para fortalecer algunos conceptos. Aunque la literatura no compruebe sucesos, permite imaginarlos y recrearlos. En El secreto de Garcilaso, Lezama Lima habla de los falsos dualismos que sostienen nuestra cultura: claridad y oscuridad, arte y vida, experiencia y lenguaje. Lima aseguraba, con sabiduría, que la poesía es la responsable de mediar entre esas contradicciones. El escritor cubano tiene razón: quien lee poesía tiene la virtud de instalarse entre los dualismos de la realidad. Tiene, además, las llaves para abrir las puertas de esos desaguisados evitando quedar atrapado entre ellas. Una de las grandes virtudes de la poesía y de la literatura es ayudar. Ayudar para comprender las razones y las sin razones de la especie humana.

Entre Lezama Lima y Potter queda Charles Percy Snow. Imposible no recordar su conferencia magistral, “The Two Cultures”, dictada en 1959 en la Universidad de Cambridge. Esa conferencia, que posteriormente se transformó en un brillante ensayo, se rejuvenece cada año con más brío debido al inconmensurable avance de la ciencia y a las interminables preguntas de la ética. Snow, científico por estudio y escritor por vocación, planteó, en 1959, en la Rede Lecture, la incomprensión que existía entre intelectuales y científicos así como la dificultad de percibir la condición humana como un todo. La conferencia devino libro: The Two Cultures. An Expanded Version of the Two Cultures and the Scientific Revolution(1959).

Snow sostenía que la separación entre las ciencias y las humanidades disminuye la calidad de la educación y dificulta la solución de los retos y problemas del mundo. Ignoro si el científico inglés leyó a Potter, pero es importante señalar que el texto de Potter, Bioethics. Bridge to the Future, se publicó en 1951, es decir, ocho años antes de que el dualismo entre científicos e intelectuales fuese expuesto en el libro de Snow, The Two Cultures.

La alusión es importante porque en el prólogo del padre de la bioética aparecen las palabras “dos culturas”, es decir, ciencia y humanismo. Potter explica que su libro es un argumento para construir un puente llamado bioética cuyo fin sería unir las dos culturas.

Esa idea, la de unir las dos culturas, debería contar con los métodos adecuados para modificar, a favor del ser humano, algunas formas del poder, sobre todo el político, pero también el que se agazapa detrás de la tecnología en cualquiera de sus modalidades (médica, agrícola, comunicaciones, etcétera). Aunque nunca será una tercera cultura, para que la bioética tenga éxito, los interesados en ella deberán encontrar los caminos para convencer a políticos e industriales acerca de las amenazas contra el ser humano y la Tierra que surgen por su falta de sensibilidad y sabiduría. ¿Cómo debe afrontar la bioética la crisis del mundo, la crisis de la humanidad? Casi cuarenta años después de la publicación del libro de Potter, destacaría, entre muchas urgencias, cuatro puntos:

1. La bioética es una ciencia viva e imprescindible. Justicia, alteridad, tolerancia, dignidad, libertad y autonomía son algunos de sus pilares.

2. La bioética busca dotar a las ciencias de humanismo con la finalidad de mitigar el deterioro de la Tierra.

3. La bioética busca fomentar y salvaguardar los principios básicos que hacen del ser humano un ser humano y de la Tierra no sólo una casa, sino una obligación futura.

4. La bioética debe encontrar los caminos adecuados para mejorar las condiciones de vida de los pobres y de los muy pobres.

* * *

Los puntos anteriores son un prolegómeno en constante evolución. Esa mirada se modifica continuamente por los descubrimientos de la ciencia, por el deterioro de nuestro planeta y cambia de acuerdo a las preocupaciones de quienes cavilan en la bioética. Esos puntos permiten destacar innumerables escenarios. Para corroborar si es veraz o no la idea acerca de que la bioética es la filosofía del siglo XXI recurrí a los periódicos. No hay día sin noticias relacionadas con el tema. Los títulos que a continuación reproduzco aparecieron en un lapso de dos semanas (por razones de espacio no los discuto).

1. Londres despenaliza de hecho ciertos casos de asistencia al suicidio. La fiscalía aclara que no se procesará a quien ayude a morir de buena fe a un enfermo incurable que haya tomado la decisión sin presiones.
2. La desglobalización ha empezado, no volveremos al viejo régimen.
3. Vacuna de la malaria para 2011.
4. Panamá niega ayuda a España en el proceso por el jarabe asesino.
5. Yo quiero la parejita. La mitad de los diagnósticos preimplantacionales en Estados Unidos se usan para elegir el sexo del bebé.
6. España acusa a Estados Unidos de apartar a la Unión Europea para rebajar el pacto de Copenhague.
7. París no utilizará el ADN para reagrupar familias inmigrantes.
8. Las mujeres con menos recursos abortan más tarde.
9. La Iglesia mexicana llama “aberración” a la aprobación del matrimonio gay.
10. La Unión Europea abre el debate para fijar una tasa sobre bióxido de carbono. 11. La desertificación también distingue entre ricos y pobres.
12. Unos dos mil enfermos terminales al año piden la eutanasia.

Las noticias relacionadas con la bioética nunca finalizan. Las discusiones tampoco. A continuación enlisto una multiplicidad de temas, todos vigentes, todos complicados, todos en espera de respuestas. Todos fueron noticias periodísticas. Debe hablarse de las hambrunas y de los mil millones de personas que pasan hambre, del bioterrorismo, de la desaparición de las praderas marinas, de la contaminación de las aguas y de los aires, de la negativa de varios gobiernos latinoamericanos, incluyendo los autodenominados de izquierda, de prohibir el aborto incluso en situaciones tan extremas como sería la violación de niñas, de la opinión de la Iglesia acerca del uso del condón en África, de las amenazas que sufren los homosexuales en muchas partes del mundo, del alquiler de úteros en India por parejas europeas, de la compra de órganos, del denominado turismo de órganos en Chipre, Turquía e India por receptores europeos, de los asesinatos de prisioneros chinos en China y la subsecuente extracción de sus órganos para ser transplantados en estadounidenses y europeos en los quirófanos vecinos, de los dobles estándares que utilizan muchos investigadores cuando realizan experimentos en países pobres, de la manipulación que hacen las compañías farmacéuticas de sus patentes con tal de no compartirlas, de los alimentos transgénicos, de la arrogancia de la medicina preventiva, de la manipulación que hacen con los médicos las compañías farmacéuticas, de los niños y niñas en situación de la calle, del asesinato de médicos que practican abortos y de ese universo que se escribe día a día en el Diccionario de las infamias del ser humano: sin papeles, sin techo, indocumentados, refugiados, etcétera. La multiplicidad de temas no sólo no termina, se incrementa. Todos requieren la intervención de la bioética.

La bioética es una ciencia cada vez más viva y en constante evolución. Quienes la ejercen desde una perspectiva religiosa, quienes la promueven desde el laicismo y quienes se ven implicados por lo que hacen o por lo que no hacen —políticos, religiosos, científicos, humanistas, empresarios—deben repensar las obligaciones de la bioética. Deben también cavilar en las vías para acortar las diferencias entre las personas y los caminos para disminuir las amenazas que atenazan al ser humano y a la Tierra. Por eso escribí líneas atrás la palabra tolerancia. Aunque ética y tolerancia no son sinónimos, comparten muchas miradas. Me apoyo en Michel Walzer. En On Toleration, dice: “La tolerancia hace posible la diferencia. La diferencia hace necesaria la tolerancia”.

Para concluir recurro otra vez a la literatura, ese reino donde es difícil comprobar la verdad pero no es difícil acercarse a ella hasta tocarla y convertirla en realidad. Para muchos pensadores la ética es la ciencia del mal menor; su leitmotiv es beneficiar a muchos, y lastimar a los menos. En la bellísima y tristísima novela, La piedra de la paciencia, Atiq Rahimi explica, en voz de una de sus personajes, su concepto de ética:

Hija mía, afortunadamente, o desafortunadamente, no todo el mundo puede alcanzar la felicidad, ya sea en la vida o en los cuentos. La dicha de unos produce la desdicha de los otros. Es triste pero es así.

La ética sólo podrá avanzar si las dos culturas de Snow dialogan entre sí hasta torcer los brazos del poder político y empresarial, cuyas actuaciones han sumido a la Tierra en un barranco y han hundido al ser humano en un precipicio. Samuel Beckett, entrañable pesimista, bien ilustra, en una de sus obras, las torceduras del poder:

—Cliente —le dice al sastre—: Dios fue capaz de hacer el mundo en seis días y usted no es capaz de hacer un pantalón en seis meses. —Sastre: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.

Copio las palabras con las que inicié esta lectura: “Para muchos, la bioética se ha convertido no sólo en una forma de vida sino en una condición de vida. Supervivencia es el término que mejor resume los avatares incluidos en la agenda de la bioética”. Responsabilidad es un término vinculado con bioética y con supervivencia. La bioética es también la ciencia de la responsabilidad.

Tras la desaparición del Muro de Berlín, tras el fracaso de las políticas imperantes, tras los descalabros de los modelos religiosos, la bioética laica es la encargada de construir el telar donde la responsabilidad, fruto del conocimiento biológico y de los valores humanos, siga permitiendo la supervivencia del ser humano y de la Tierra.

miércoles, 27 de enero de 2010

La vida debería ser al revés...


Se debería empezar muriendo, y así ese trauma está superado.

Luego, te despiertas en un asilo mejorando día a día. Después, te echan del asilo porque estás bien, y lo primero que haces, es cobrar tu pensión.
Luego, en tu primer día de trabajo, te dan un reloj de oro, trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar de tu retiro laboral.

Entonces, vas de fiesta en fiesta, bebes, mucho sexo y te preparas para empezar a estudiar.

Luego, empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé y los últimos 9 meses de tu vida, te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service etc…
Y al final... abandonas este mundo... en un orgasmo.

Quino.

miércoles, 13 de enero de 2010

La Comunicación: una necesidad inapelable de inversión para 2010

Por ANDRÉS ALJURE S., para Dinero.com
01/13/2010


Siendo muchas y diversas las necesidades de inversión de su organización para 2010, ¿por qué es inteligente destinar parte de sus recursos para mejorar su capacidad de comunicación y la de su equipo de trabajo? Opinión de Andrés Aljure.

Si tuviese oportunidad de pensar en las actividades, de tipo laboral o profesional, que desarrolla en una semana normal de trabajo, sin importar su profesión, oficio, sector en el que se desempeña, nivel jerárquico, edad y/o experiencia, usted podría encontrar respuestas como las siguientes: realizar reuniones con socios, clientes u otros públicos externos, tratar asuntos y dar instrucciones y refuerzo a su personal, realizar entrevistas, dirigir o tomar parte en reuniones, trabajar en proyectos, hacer presentaciones, realizar y atender llamadas telefónicas, redactar notas internas, cartas, correos electrónicos, entre otras.

Al revisar la lista anterior ¿nota usted algo especial? Probablemente puede observar que la mayoría de dichas actividades son comunicación pura en sus diferentes formas y que, en consecuencia, su trabajo y la efectividad de sus resultados son altamente dependientes de su capacidad para comunicarse correctamente. Ahora bien, si esto es así, le invito a preguntarse lo siguiente: ¿A cuántos espacios de formación o entrenamiento en competencias comunicativas, coherentes con las características y alcance de su rol o actividad, ha asistido en los últimos cinco años? Ojalá la respuesta no fuese: ninguna, como hemos llegado a encontrar en cerca del 70% de un grupo de más de 750 personas, de no menos de 100 diferentes organizaciones de todo tipo, en las principales ciudades del país durante 2009. ¡Y es que lo descrito anteriormente es realmente sorprendente!, no porque sea anormal, porque de hecho es lo que se presenta regularmente según estos números, sino porque dada la importancia que el tema tiene y el impacto tan grande que puede generar en el desempeño de las organizaciones, no se gestione apropiadamente dentro de estas. Mas aún cuando en la mayoría de los resultados de mediciones de clima organizacional, si es que no en todos, la comunicación es uno de los tres principales aspectos que requieren ser intervenidos, o cuando un lugar es catalogado como bueno para trabajar, desde los parámetros de Great Place to Work, si se manejan apropiadamente, entre otros, aspectos como la credibilidad, directamente impactada la capacidad de tener buenas relaciones (comunicaciones) jefe-colaborador. Aprovechando el replanteamiento y el inicio de actividades que todo nuevo año tiene implícitos, y sin desconocer que el tiempo de elaboración de presupuestos de 2010 ya se ha dado para la mayoría de las organizaciones, valdría la pena que no pierda de vista ni deje por fuera la realización de esfuerzos para mejorar su capacidad comunicativa y la de su equipo u organización si realmente quiere impactar sus resultados positivamente.

Revise y asegure que usted y su gente, según su rol: escuchen y comprendan apropiadamente, sepan dar instrucciones y delegar, realicen presentaciones de impacto, usen apropiadamente los medios y canales de comunicación de que disponen (mail, teléfono, reuniones, medios impresos, websites…) gestionen pertinentemente situaciones difíciles y de conflicto, manejen mensajes que permitan solventar situaciones de crisis, se desempeñen correctamente ante los medios masivos, entre otras posibles de acuerdo con las necesidades y características de su organización.

No lo olvide, ¡de nada le servirá a usted y a su organización tener una excelente estrategia sino cuenta con la apropiada comunicación que soporte su implementación!

El autor es socio de Aljure&Ocampo Comunicación para la Credibilidad y Competitividad Corporativas. andres@aljureyocampo.com

martes, 12 de enero de 2010

Lideres mundiales le piden a Obama...

Daniel Barenboim, director de orquesta y pianista

Él quiere que Obama ayude a resolver uno de los más importantes problemas: el conflicto palestino-israelí

FOTO: AP // Daniel Barenboim, director de orquesta y pianista

El conflicto palestino-israelí es uno de los más importantes y urgentes de nuestros tiempos. Ni los israelíes ni los palestinos han convencido al mundo de que sienten una necesidad urgente de hacer la paz: los israelíes están concentrados fundamentalmente en su seguridad y los palestinos desean justicia. Los israelíes deben ser confrontados conscientemente con los efectos devastadores de la ocupación del territorio palestino y los asentamientos israelíes en el futuro de ambos pueblos. La obvia indiferencia a los derechos humanos inevitablemente hará que Israel se vea como un estado apartheid en el largo plazo. La imposibilidad de palestinos e israelíes de llegar a un acuerdo por ellos mismos me hace pensar en la necesidad de una solución imparcial, impuesta desde afuera. La amistad de Estados Unidos ha sido una gran bendición para Israel en el pasado, pero la verdadera amistad implica honestidad y valor, así como apoyo y generosidad. Israel necesita ayuda desesperadamente, ya que, estratégica y moralmente, su actual posición es peligrosa tanto para su propio futuro, como para el de los palestinos. Si el presidente Obama desea poner fin al conflicto lo exhorto a dar los siguientes tres pasos.
1. Sacar a la luz el problema palestino entre la población de Israel, ya que la solución será posible sólo cuando se haya reconocido el problema.
2. Ejercer presiones para que Israel haga lo que es esencial para la sobrevivencia tanto de israelíes como de palestinos. Como he dicho tantas veces antes, el destino de ambos pueblos está ligado inextrincablemente, y por tanto es su bendición o maldición el vivir uno al lado del otro, no con las espaldas vueltas contra el otro. Lo que es bueno para uno en el largo plazo debe, por definición, ser bueno para el otro, y lo que es malo para uno no puede ser bueno para el otro.
3. Ejercer presiones sobre los palestinos para que celebren elecciones democráticas y transparentes en todos los territorios palestinos (incluyendo Gaza) a fin de que entonces se pueda entablar un diálogo con todas las facciones palestinas independientemente de su posición actual.
Escribo estas palabras como israelí y como ciudadano palestino. El presidente Obama me parece el único que, a través de la visión que presentó en su discurso de El Cairo, puede llevar seguridad y justicia a la región.



Helen Zille, alcadesa de Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Ella le pide a Barack Obama que mande un mensaje universal de que el mundo no necesita hombres fuertes; necesita instituciones fuertes

FOTO: AP // Helen Zille, alcadesa de Ciudad del Cabo, Sudáfrica

En Ciudad del Cabo no sólo compartimos las esperanzas del presidente Obama en un mundo más justo y tolerante; sentimos una profunda afinidad con él. Su padre salió de un continente; su madre, de otro. En Ciudad del Cabo, muchos tenemos una ascendencia similar.
Pero en nuestras elecciones persiste una maldición: los sudafricanos votan no de acuerdo a ideas sino de acuerdo con su grupo racial. Esto sofoca la perspectiva más importante de la democracia: la posibilidad de cambio de gobierno. El hecho de que muchos votantes estadounidenses hayan elegido a un hombre de un color de piel diferente a la propia fue una inspiración para nosotros.
En Estados Unidos, el poder del presidente tiene varias restricciones. Los africanos quisieran tener esa misma suerte. Lo mejor que podría hacer un país africano sería simplemente copiar la constitución de Estados Unidos. Todavía no hemos aprendido la lección de lo letal que son para cualquier sociedad los "grandes hombres" con el monopolio del poder. Robert Mugabe, el tirano en nuestras fronteras, es el mejor ejemplo. Este año, en Ghana, los africanos aplaudieron cuando el presidente Obama dijo: "África no necesita hombres fuertes; necesita instituciones fuertes." Nosotros quisiéramos que repitiera ese mensaje a donde quiera que vaya en 2010.
Por último, quisiéramos que viniera a Ciudad del Cabo para la Copa Mundial de Fútbol en junio-julio. A diferencia del fútbol americano _ un juego de propósitos oscuros, acción limitada y reglas incomprensibles _ él vería el "hermoso juego" que fluye lleno de gracia sobre la cancha verde, rodeada de montañas y del mar. Si caminara por las calles de Ciudad del Cabo, él se sentiría en casa, pues es aquí donde la gran familia humana alcanza su más gloriosa variedad.



Jessica Tuchman, presidenta de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional

Ella quiere que Barack Obama se enfoque en la paz en Medio Oriente

FOTO: AP // Ratificación del tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares

Suponiendo que en 2009 se aborde el problema más abrumadoramente importante _ elaborar una estrategia funcional para Afganistán _, el presidente Obama se enfrentará a tres tareas "obligatorias" en 2010. Cada una de ellas tiene un alto costo de política interna, es crítica en el extranjero y es muy necesaria.
La primera es asegurar la ratificación del tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares. Los países no nucleares del mundo han llegado a creer que los estados nucleares no tienen la intención de cumplir con los compromisos del Tratado de No Proliferación y, con el tiempo, renunciar a sus armas nucleares. En consecuencia, los estados no nucleares no están dispuestos a discutir las obligaciones adicionales que todos los estados necesitarían asumir para hacer frente a las nuevas amenazas de los terroristas y para tapar las flagrantes lagunas del régimen de no proliferación. Gran Bretaña, Francia y Rusia ya lo ratificaron; China está esperando a Estados Unidos. Es una pieza clave de la seguridad nacional de Estados Unidos.
La segunda es la aprobación de leyes sobre energía, con compromisos para reducir drásticamente las emisiones de carbono. Sin la acción del Congreso, Estados Unidos no puede negociar un acuerdo global y, sin eso, el mundo se enfrentará a un daño irremediable.
Mi tercera esperanza es aun más difícil. La posibilidad de paz en el Medio Oriente se ha erosionado. Obama ha tratado justamente de abrir canales que habían estado cerrados (especialmente con Siria) y ha arrojado el guante en la continua actividad de asentamientos israelíes. Un año después, no tiene nada que mostrar a cambio. Debe de empezar de cero.



Shashi Tharoor, escritor y ministro de Exteriores de la India

Le pide a Barack Obama que se esfuerce por el desarme nuclear universal

FOTO: AP // Shashi Tharoor, escritor y ministro de Relaciones Exteriores de la India

Las tres cosas que me gustaría que hiciera el presidente Obama en 2010:
1. Reforzar las relaciones con el Sur global. El presidente Obama está en una posición única, en virtud de su historia personal, para trascender las divisiones Norte-Sur. Estados Unidos encontrará por todo el Sur a muchos aliados dispuestos a trabajar constructivamente con él. La democracia más grande del mundo, India, no se encontrará rezagada en su deseo y su capacidad de desempeñar ese papel.
2. Esforzarse por el desarme nuclear universal. El presidente Obama es el primer presidente estadounidense en funciones que exhorta al desarme nuclear universal. Con la India comparte el reconocimiento de que no es suficiente la mera no proliferación, pues la idea de que algunos países tienen derecho a poseer armas que son tan terribles que otros no deben tenerlas es inequitativa e insostenible. India mantiene su compromiso con la eliminación completa de armas nucleares.
3. Reforzar el enfoque multilateral a los problemas globales. El mundo actual está lleno de lo que en Naciones Unidas solíamos llamar "problema sin pasaporte": los problemas del terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, el deterioro ambiental, las enfermedades contagiosas y el hambre crónica, el analfabetismo y los desplazamientos masivos. Esos problemas requieren soluciones que cruzan todas las fronteras. Es por esto que el multilateralismo es más importante en el siglo XXI que en el XX.
Un buen lugar para empezar sería reformar las instituciones que han sostenido el orden mundial construido en 1945. En 2010, no tiene sentido que cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad estén en él porque ganaron una guerra hace 65 años, o que el voto ponderado de Bélgica en el Banco Mundial pese más que el de China. Las instituciones globales deben reflejar las realidades geopolíticas de hoy para que puedan resolver efectivamente los problemas del mañana. Pero eso no sucederá hasta que Estados Unidos encabece un esfuerzo genuino por cambiar desde arriba.



Yulia Timoshenko, Primera Ministra de Ucrania

Ella pide que Obama haga frente a sus tres mayores desafíos económicos

FOTO: AP // Yulia Timoshenko, Primera Ministra de Ucrania

Aunque los gobiernos de todo el mundo, el mío entre ellos, sienten renovada confianza en que la recuperación económica está cerca, sabemos que no puede sostenerse indefinidamente la estrategia que sostiene a la economía global.
Por doloroso que sea, deben alinearse los fundamentos financieros de Estados Unidos. Sólo haciéndolo el presidente Obama podrá hacer frente a sus tres mayores desafíos económicos: asegurar el futuro fiscal del país, estabilizar el sistema financiero internacional a largo plazo y recuperar la confianza en el dólar como moneda de reserva global. Ucrania acaba de pasar un año haciendo lo que debe de hacer Estados Unidos. Fue doloroso pero sobrevivimos. Nuestro pueblo estaba resuelto y esperábamos salir de la crisis con unas finanzas más sanas y un sector bancario fortalecido. El presidente Obama tiene los dones políticos requeridos para convencer a los estadounidenses de la necesidad de resolución fiscal.
Mayor estabilidad política _ en el Este como en el Oeste _ es la clave de una reforma duradera y de la prosperidad económica.



Louise Arbour, presidenta del Grupo Internacional de Crisis

Ella quiere que Barack Obama genere nuevas realidades en tres campos: solución, manejo y prevención de conflictos

FOTO: AP // Louise Arbour, jurista y presidenta del Grupo Internacional de Crisis

El presidente Barack Obama debe seguir apuntando a lo más alto. De hecho, debe poner la mira en lo extraordinario: un segundo Premio Nobel. Esta vez, el premio tendría que apoyarse en que él hubiera creado nuevas realidades en tres campos: solución, manejo y prevención de conflictos.
El primero en la lista es el Medio Oriente. No será suficiente un proceso político de alto nivel entre palestinos e israelíes. Tiene que haber pasos visibles en el terreno para mejorar la vida de la gente _ por ejemplo, abrir los retenes y suspender los ataques con cohetes _ para que el pueblo de ambos lados vea dividendos inmediatos y se convenza del proceso.
En cuanto al manejo de conflictos, Obama debe concentrarse en Afganistán. No hay soluciones rápidas, pero reformar las instituciones y establecer una administración constitucional debe ser la prioridad básica para contener a la insurgencia.
Por último, la prevención de conflictos es la meta en Sudán, que se acerca peligrosamente a recaer en una guerra civil que ya mató a millones de personas. Estados Unidos y la comunidad internacional en general deben ayudar a dirigir el proceso hacia un resultado estable, al tiempo que se resuelve la situación en Darfur y se trata con un presidente acusado de crímenes de guerra.



Martti Athisaari, Nobel de la Paz y ex presidente de Finlandia

Quiere que Estados Unidos tenga más participación para la resolución del conflicto palestino-israelí

FOTO: AP // Martti Athisaari, premio Nobel de la paz

Mi experiencia en Namibia y Kosovo me ha enseñado que los conflictos internacionales no pueden resolverse sin el apoyo activo de Estados Unidos.
Existe una gran urgencia de actuar en el conflicto palestino-israelí. En este conflicto, las dos sociedades necesitan hacer concesiones dolorosas. Si no se alcanza ningún progreso en 2010, el conflicto podría sufrir una transformación radical. La solución de dos estados podría ser cosa del pasado y podrían surgir problemas de seguridad no previstos hasta ahora. Para que la región sea más segura, es esencial abordar los conflictos entre Israel, Siria y Líbano. También debe tratarse la posición regional de Irán, para limitar su impacto en el conflicto palestino-israelí.
El mejor aporte para la paz mundial es darles perspectivas de empleo y de empresa a los jóvenes, en especial en los países en desarrollo. De persistir el desempleo habrá muchos reclutas en potencia para los movimientos radicales y violentos.
La proliferación nuclear es el tercer tema. También es probable que continúe en tanto las principales potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia, no cumplan su compromiso de esforzarse por lograr el desarme nuclear. Ahora la acción es decisiva.
Estos temas no pueden solucionarse con una estrategia de esperar a ver qué sucede. Quienes tienen el poder tienen también la responsabilidad de actuar. Y esa responsabilidad yace a ambos lados del Atlántico.



Jorge Ramos, periodista de Univisión y escritor

Pide a Obama que no se olvide de los más vulnerables: los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos

FOTO: AP // Jorge Ramos, periodista de Univisión, escritor, inmigrante

Mi consejo es muy sencillo. No se olvide de los más vulnerables: los inmigrantes indocumentados aquí en Estados Unidos. No tienen derechos, ni esperanzas ni nadie que luche por ellos.
Presidente Obama, usted puede cambiarles la suerte y de paso ayudar a su país.
A las grandes naciones se les conoce por cómo tratan a lo más menesterosos, no a los más poderosos. Millones de personas se han beneficiado de la política migratoria de Estados Unidos, históricamente generosa. Yo soy una de ellas. Este país me dio las oportunidades que no pudo darme mi país de origen, México.
Actualmente, por lo menos doce millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos viven en las sombras, siendo perseguidos y con un miedo constante. Sus hijos nunca tienen la seguridad de que sus papás regresarán a casa del trabajo o de que no serán deportados. se no es el estilo estadounidense.
Eso debe acabarse. No sólo porque la gran mayoría de los inmigrantes no son criminales ni terroristas, sino también porque hacen que Estados Unidos sea mejor. Sus aportaciones rebasan con mucho el costo de cualquier servicio público de que hagan uso, como atención médica, educación y otros programas sociales.
Si usted legaliza a los inmigrantes indocumentados, asegurará una recuperación económica más rápida; ellos pagarán más impuestos y aportarán más al seguro social y a Medicare. Lo que es más importante, si usted desata su poder de compra, no les quitarán empleos a otros estadounidenses; abrirán negocios pequeños y crearán fuentes de trabajo.

Este es el argumento económico. Pero también hay un argumento moral.
La Declaración de Independencia establece que "todos los hombres son creados iguales". Bueno, eso no es así actualmente en Estados Unidos.
En una entrevista, el 28 de mayo de 2008, cuando usted hacía campaña para la presidencia, me dijo: "Lo que puedo garantizar es que el primer año tendremos un proyecto de ley de inmigración que yo apoyo fuertemente." Eso no ha ocurrido y el fin del primer año se está acercando.
Es urgente encontrar una solución. Ahora.
Los nuevos votantes latinos recordarán quién les echó la mano cuando más la necesitaban. Sin una reforma migratoria exhaustiva _ que les dé un estatuto legal a quienes ya se encuentran en Estados Unidos y establezca un sistema realista y efectivo para manejar a quienes lleguen después _ este problema tendrá consecuencias dramáticas e imprevisibles.
A esto se agrega la posibilidad de una nueva oleada de inmigrantes latinoamericanos una vez que se corra la voz de que la economía estadounidense se está recuperando. El país no está preparado para manejarlos.
En todo el mundo hay unos 200 millones de inmigrantes. Las naciones más poderosas, entre ellas Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, no deberían estar persiguiendo a los más débiles y afligidos.
Barack Obama, su padre fue un inmigrante de Kenia. Dé el primer paso y guíe con el ejemplo. El mundo bien podría seguirlo.



Jorge Castañeda, escritor y político mexicano

Pide que Estados Unidos tenga más participación en América Latina para que se desarrollen raíces democráticas más firmes

FOTO: AP // Jorge Castañeda, escritor y político mexicano

Espero con ansias ver una participación de Estados Unidos en América Latina de otro tipo, una participación que pueda allanar el camino para que se desarrollen raíces democráticas más firmes. Muchas naciones tradicionalmente anti-intervencionistas _ México, Brasil, Argentina _ están llegando a entender con dolor la necesidad de anclar los sistemas democráticos y los compromisos con los derechos humanos de la región en un marco legal fuerte e intrusivo. Esto sería similar a la forma en que los acuerdos de libre comercio, los programas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y los mercados mismos, han "sellado" políticas económicas que finalmente están empezando a dar resultados.
Estados Unidos debe ser parte de ese marco. Debe persuadir a esos países y otorgar la credibilidad que surge de la implicación de Washington. A pesar de su limitada participación en la región en los años recientes, Estados Unidos tiene una credibilidad persistente e inevitable en la región.
La involucración de Estados Unidos es decisiva para abordar las crisis regionales, como lo fue su reciente participación en la crisis hondureña. ¿Dónde terminan las violaciones al orden democrático perpetradas por el golpe de estado y dónde empiezan aquellas de las tendencias autoritarias del presidente de Venezuela, Hugo Chávez? ¿Cuándo la legitimidad de un presidente democráticamente electo se convierte en la ilegitimidad de un gobierno antidemocrático? ¿Cuándo deben aplicarse las sanciones? ¿Sólo después de un golpe de estado, como en Honduras, o también después de una elección robada, de la suspensión de las garantías individuales, del cierre de un congreso o de ataques en gran escala a los derechos de propiedad? ¿Cuándo deben extenderse o suspenderse los privilegios del libre comercio, cuando están amenazados los derechos laborales y ambientales o cuando se interrumpe el gobierno democrático?

Estas preguntas necesitan respuestas para que la región perfeccione su sistema político, cada vez más democrático. A las respuestas les faltaría filo y relevancia sin Estados Unidos. Es por eso que los intentos de América Latina por reemplazar la estructura de la Organización de Estados Americanos por una que excluya a Estados Unidos y a Canadá _ quizá también a México _ son inútiles en el mejor de los casos y contraproducentes, en el peor.
Empero, son también un poderoso recordatorio de lo importante que sigue siendo el compromiso de Estados Unidos. El vacío dejado por la retracción estadounidense sería ocupado por alguien más: México está demasiado consumido por sus asuntos internos; Brasil todavía es rehén de su tradicional diplomacia anti-intervencionista; sólo Chávez y La Habana (uno con dinero, la otra con habilidad y experiencia) pueden llenar el vacío.
En una región que por mucho tiempo ha sufrido el compromiso excesivo del "Coloso del Norte", el final de la era de intervención sólo puede ser bien recibido en muchos sentidos. Una presencia menos intrusiva de Washington ampliaría el margen de maniobra de algunos gobiernos regionales y obligaría a otras naciones a asumir sus responsabilidades.
Sin embargo, no es deseable que Estados Unidos se desentienda indefinida y completamente de la región; hay muchos puntos en la agenda latinoamericana que dependen de la cooperación o el apoyo estadounidenses.
Lo que necesitamos es una forma diferente de participación: ni las políticas intervencionistas del siglo XX ni la ausencia de políticas en el XXI. Quizá este compromiso podría darse como parte de un organismo regional, que le diera al gobierno de Obama la posibilidad de abordar los desafíos presentados por Chávez y la izquierda latinoamericana de una manera abierta y dentro de un marco legal aceptado internacionalmente.
Eso podría permitirle a Estados Unidos distinguir entre los asuntos que caen propiamente dentro de la política interna de un país y aquellos que violan tratados o acuerdos de aceptación internacional. Estados Unidos no estaría violando el derecho internacional al imponer sus opiniones; en cambio, Chávez lo estaría violando por no cumplir con las obligaciones de su país.